Té y otros remedios caseros para las encías inflamadas

Una correcta higiene bucal afecta directamente a la salud, y en este sentido, tener las encías inflamadas, un problema por otro lado general en un gran porcentaje de población, es importante. La gingivitis es una dolencia bastante común que provoca sangrado y fuertes molestias. Aunque normalmente lo más recomendable sea visitar a tu dentista, existen ciertos remedios caseros para casos en los que el problema ya se hace incipiente.

Una de las causas de la gingivitis puede ser que las bacterias en nuestra boca se acumulan y forman placa. El cepillado ayuda a eliminar esta placa pero cuando no lo consigue se deposita en forma de sarro. Los factores de riesgo de la enfermedad más comunes son fumar, los cambios hormonales, la diabetes, enfermedades como el cáncer o el VIH, algunos medicamentos o la herencia genética.

Si has comenzado a ver indicios de gingivitis en tu boca, puedes empezar con estos remedios caseros totalmente saludables, tras los cuales deberías hacer una visita a tu dentista.

Por un lado, el enjuague de agua con sal es uno de los remedios más conocidos y efectivos. Se trata de hacer un enjuague con agua tibia y sal. Esto, al contener propiedades antisépticas desinfecta la zona y mejora la circulación de la sangre reduciendo la inflamación. Mezcla pues, una cucharada de sal con un vaso de agua templada y enjuágate dos veces al día.

El aloe vera también es un recurso. Gracias a sus propiedades antiinflamatorias, la aloe ayuda a desinflamar la zona y actúa como analgésico. Para hacer efectivo, frota la encía con gel de aloe vera y repítelo varias veces al día.

Si pensabas que estas opciones eran fáciles, atrévete con el té con miel. El ácido tánico con el que está formado el té actúa como antiséptico natural. La miel, por su parte, tiene propiedades antibacterianas que luchan contra la infección. Para usar este método coge una bolsa de té y ponla en agua hirviendo. Después reposa la infusión y añade una cucharadita de miel. ¡Pero recuerda! Esto siempre después del cepillado de dientes.

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